Dioses y festividades atenienses: Panateneas y Grandes Dionisias:
1.- Orígenes de la religión griega:
Se puede afirmar que toda religión surge de las múltiples interpretaciones que los hombres hacen de las diversas manifestaciones de la naturaleza, cuyas causas desconocen. Los primitivos pobladores que en un principio habitaban lo que hoy se conoce como Grecia tenían unas creencias de carácter “ctónico” (terrestre); en cambio, el pueblo indoeuropeo que llegó a Grecia tras diferentes migraciones creía en divinidades “celestes”, y era de marcado carácter patriarcal. De la fusión de estos pueblos distintos y de sus distintas creencias nació la religión griega, que podemos considerar como plenamente consolidada ya en época micénica (2ª mitad del 2º milenio a.C.). A pesar de todo, a lo largo de la historia, la religión griega experimentó diversos influjos de las creencias de otros pueblos, como los fenicios, egipcios, persas, etc.
Todo este conglomerado heredado de creencias se expresó y canalizó a través de los mitos, que eran de tratamiento libre. Es decir, la religión griega no era dogmática, sino que cada uno podía interpretar y recrear los mitos.
El hombre griego, pues, tenía la idea de que existían unos dioses inmortales, que estaban en posesión de una fuerza sobrenatural y que, además, eran antropomorfos. Esta concepción quedó vinculada a una serie de personajes que estaban ligados genealógicamente (Zeus, Hera, Atenea, Apolo…), figuras que consolidaron los grandes poetas como Homero y Hesíodo (en su obra Teogonía).

2.- El Panteón Olímpico clásico:
En época clásica, la familia olímpica formaba el núcleo del panteón griego, aunque cada ciudad introducía sus variantes. A cada uno de estos dioses se le atribuían unas funciones y un ámbito.
Según la tradición, los dioses olímpicos eran doce: Zeus, Hera, Atenea, Hefesto, Ares, Afrodita, Apolo, Ártemis, Deméter, Hestia, Poseidón y Hermes. A menudo aparece Dioniso en vez de Hestia en las listas antiguas. Estos eran los dioses que moraban en el monte Olimpo. Además, se hará mención a Hades, que habitaba en los infiernos.
- Zeus (): es llamado “padre de dioses y hombres”. Es el más importante, y con él están emparentados los demás dioses. Tiene el poder del mundo, aunque simbólicamente lo comparte con sus hermanos Poseidón y Hades. Propiamente es el dios del cielo y tiene en su poder el rayo, el trueno y el relámpago, así como la lluvia, etc. Es el protector de los juramentos, de las leyes de la hospitalidad y de la justicia. De su unión con diosas nacieron otros muchos dioses, y con mujeres mortales muchos semidioses y héroes.
- Poseidón): hermano de Zeus, es el dios del mar, simbolizado por el tridente. Así mismo puede provocar terremotos. Se le representa como un dios violento y frecuentemente poco amigo de los hombres.
Cuenta la mitología griega que Poseidón rivalizó con la diosa Atenea por el patrocinio de la ciudad de Atenas. Éste, clavando su tridente en la Acrópolis, regaló a la ciudad una fuente de agua marina, que estuvo a punto de inundar la ciudad; en cambio, Atenea regaló a los ciudadanos un olivo. Fue la diosa la elegida por tan ingenioso regalo, no sólo por las aceitunas que da como fruto, sino por el resultado de su prensa, “el aceite”, producto tan apreciado por los griegos, que hacía junto con el vino diferenciarse de los “incivilizados” .
- Hades (): hermano de Zeus, es el dios del mundo subterráneo, y, por tanto, del Infierno y guardián de los muertos. Se le representa sombrío y triste. Como poseedor de todo lo que hay bajo tierra (incluidas las riquezas) tiene el sobrenombre de Plutón (“el rico”). Su esposa, Perséfone, es la hija de Deméter, que fue raptada por éste, cuando ella recogía flores en un prado.
- Hera (): hermana y esposa de Zeus. Es la protectora del matrimonio, y representa los derechos de la mujer como esposa. Su símbolo es el pavo real. Tuvo varios hijos con Zeus; pero, como represalia a la concepción de Atenea por Zeus, Hera tuvo a Hefesto sin la intervención de padre.
- Deméter (): también hermana de Zeus. Es la diosa de los cereales y de la fertilidad de la tierra. A ella están consagrados los “misterios de Eleusis”.
- Hestia (): hermana también de Zeus. Es la personificación del fuego del hogar. Carece de mitos propios, aunque era muy venerada en todas las casas y templos.
- Atenea (): es hija de Zeus, nacida revestida con toda su armadura de su cabeza tras tragarse a Metis. Es protectora de Atenas y diosa de la guerra en su aspecto técnico. También es la diosa de las artes, de la artesanía en general y de la cultura. Es, por tanto, una de las diosas más importante de Grecia. También es llamada  (“Virgen”). Es, además, la diosa protectora de la ciudad de Atenas, a quien está dedicado el monumento más importante de la Acrópolis, el “Partenón”, obra de Fidias en época de Pericles, frente al cual se hallaba una gran estatua de la diosa.
- Apolo (): es también uno de los dioses más importantes. Hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de Ártemis, nacidos ambos en la isla griega de Delos. Es llamado también Febo (“el de la luz”). Es el dios de la música y de las artes, así como el de la luz, la medicina y del arte de la adivinación; de ahí que hubiera un oráculo dedicado a él en Delfos.
- Ártemis (): hermana gemela de Apolo. Es la soberana de los montes y diosa de las fieras salvajes, aunque se la representa como cazadora. Al igual que Atenea es la diosa de la virginidad, aunque también protege los partos. Sus símbolos son el arco y el carcaj repleto de flechas.
- Hefesto (): hijo Hera, aunque ésta al poco de nacer por su cojera y su fealdad lo arrojó fuera del Olimpo al Océano, donde Tetis lo rescató. Es el dios del fuego y del trabajo. Aunque es un dios, se le representa feo y cojo.
Hefesto es relacionado con el fuego y los oficios de herrería y metalurgia, y era fama que tenía su fragua bajo volcanes como el Etna en Sicilia.
- Dioniso (): hijo de Zeus y Sémele, aunque nació del muslo de Zeus tras convertir en cenizas a ésta. Es el dios del vino y, también, de la alegría. Llegó a ser muy importante en Grecia, y a él están dedicadas principalmente las representaciones teatrales. Es llamado también Baco. En cierto modo provoca, también, la inspiración poética y la orgiástica. Está en conexión con el culto a la fertilidad y, como tal, es representado con un falo en las procesiones dedicadas a él (Faloforías). Es acompañado por las ménades o bacantes y por sátiros.
- Ares): dios de la guerra en su aspecto más brutal e irracional, y también de la muerte violenta. Gozaba de poca simpatía entre los griegos. Era hijo de Zeus y Hera. Es representado armado con casco, lanza y escudo.
- Hermes (): hijo de Zeus y Maya. Es el mensajero de los dioses, protector de la gimnasia y, en parte, de la música. Es el dios del comercio, de los viajes y, en cierto modo, protector de los ladrones. Sólo Hermes podía acceder libremente al Olimpo, a la Tierra y a los Infiernos, hasta donde escoltaba a los difuntos (Hermes psicopompos). Sus atributos son un caduceo y una talega con dinero.
- Afrodita (): hija de Zeus y Dione en unas versiones, y de Urano en otras (la versión más popular y aceptada), después de que Cronos, padre de Zeus, cortara los genitales con una gran hoz a su padre Urano y los arrojara al mar, naciendo de la espuma creada por el semen en la costa de la isla de Chipre; es a lo que alude su nombre “nacida de la espuma”. Es la diosa del amor, de la belleza y de la fecundidad. Se le representa como una doncella joven, hermosa y, generalmente, desnuda.
3.- Festividades atenienses: Panateneas y Grandes Dionisias:
Las Panateneas era una de las principales fiestas religiosas de Atenas y de la región del Ática, en general, en honor de la diosa defensora de la ciudad, Atenea.
Existían, en primer lugar, las “Panateneas” o las “pequeñas Panateneas”, que se celebraban cada año en pleno verano, a partir del día 28 del mes de Hecatombeón. Pero desde el 566 a.C. también tenían lugar cada cuatro años las “Grandes Panateneas”, en las que participaba toda el Ática y que estaban precedidas por unos juegos.
Los juegos panatenaicos eran sólo uno de los grandes eventos deportivos de carácter religioso que tenían lugar en Grecia. También estaban los juegos píticos de Delfos, los ístmicos de Corinto, los nemeos de Nemea y los olímpicos de Olimpia. Éstos eran panhelénicos, mientras que los panatenaicos eran exclusivos de la población ática.
En Atenas, las competiciones comenzaban 5 días antes de las Panateneas con la ceremonia de prestación de juramento tanto por los participantes como por los jueces; a continuación venían los certámenes de poesía y música. Los torneos musicales tenían lugar en el Odeón, el teatro cubierto situado junto al de Dioniso.
En cuanto a las pruebas atléticas, en un principio, fueron concebidas como una forma de adiestramiento para la guerra. Los participantes se dividían en tres grupos en función de su edad: “imberbes” (entre 12 y 16 años), “jóvenes” (16 a 20) y “mayores” (más de 20). Las dos primeras categorías competían durante el segundo día del festival, pero probablemente sólo en cinco disciplinas: carrera de velocidad, pentatlón, pugilato, lucha y pancracio.
A la mañana siguiente todos los que iban a tomar parte en las competiciones deportivas para hombres marchaban en procesión al ágora; se ofrecían sacrificios y se elevaban plegarias, tanto públicas como privadas.
Los juegos para adultos comenzaban con la carrera en el estadio (stadion), una prueba de velocidad de 184 m. La seguían las pruebas de larga distancia, de 20 ó 24 estadios (3.680 ó 4.416 m.). La tercera prueba de pista, el hippios, era una carrera de medio fondo de seis estadios (algo más de 1.000 m.). Los atletas competían desnudos y los vencedores recibían en premio el costoso aceite de oliva producido en la Academia.
El pentatlón era una prueba combinada formada por lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina, salto de longitud, carrera de velocidad y lucha.
En la lucha (palaio) el objetivo era tirar al contrincante al suelo. El combate era continuo hasta que uno de los dos conseguía derribar al otro tres veces.
El pancracio (pankration), combinación de lucha y pugilato, duraba hasta que uno de los contrincantes se diera por vencido. Se permitía casi todo, sólo estaba prohibido morder y arrancar partes del cuerpo.
En ambos estilos de lucha, los contendientes se untaban previamente el cuerpo con aceite y luego lo espolvoreaban con arena fina.
Pero el pugilato era el más peligroso de estos tipos de combate. Los púgiles, con las manos vendadas con tiras de cuero, podían golpearse donde y como quisieran. Únicamente se prohibía hundir los pulgares en los ojos del adversario. Se ganaba por fuera de combate. A veces acababa con la muerte de uno de los dos púgiles; en tales casos se adjudicaba el premio al fallecido, y a su adversario se le prohibía de por vida participar en esos juegos.
Otro tipo de carrera era la carrera con armadura (hoplitodromos). Los participantes tenían que correr con casco, grebas y escudo, pero aparte de eso desnudos.
En el cuarto día de las Panateneas, los juegos se trasladaban extramuros, a un campo apropiado cerca de la costa. Allí tenían lugar distintas competiciones ecuestres. Había carreras de carros con dos (bigae) y cuatro caballos (cuadrigae).
Las competiciones de los primeros cuatro días de las Panateneas estaban abiertas a los forasteros, pero el quinto se dedicaba a pruebas por equipos restringidas a las 10 tribus atenienses. Entre ellas había un concurso de fuerza y belleza masculino.
El quinto día de las Panateneas se celebraba una fiesta nocturna con música, canto y baile. Al alba se ofrecía en la Academia un sacrificio en honor de Atenea y Eros, y el fuego sagrado era llevado en una carrera de antorchas, que salía de la Academia e iba hasta el altar de Atenea en la Acrópolis.
Los preparativos de parte de este festival comenzaban hasta nueve meses antes. La sacerdotisa de Atenea y las arréforas (cuatro muchachas de familia noble) montaban un telar para tejer el nuevo peplo para Atenea, protectora de la ciudad y se sustituía cada año.
Al día siguiente se emprendía una procesión, al despuntar el alba, encabezada por las arréforas, que portaban el peplo, junto con la sacerdotisa y un gran séquito de mujeres que portaban regalos. A continuación iban los oficiantes de los sacrificios y los animales para la hecatombe (100 vacas y algunas ovejas). Detrás iban los metecos, los ganadores de las competiciones, los músicos, etc.
La procesión discurría por la ancha Vía Panatenaica y atravesaba el ágora cantando himnos a Atenea, para subir al gran altar de Atenea, situado en la Acrópolis frente al Erecteion. Se le entregaba el peplo a la diosa Atenea y se concluía con unos sacrificios en honor suyo.
El día siguiente se dedicaba a dos eventos: la carrera de los apobates (carros ocupados por un auriga y un guerrero con armadura completa) y las regatas; pero poco se sabe de tal competición.
El día siguiente, el último del festival, se dedicaba a la entrega de premios.

Las Grandes Dionisias se celebraban en el mes de Elafebolión (marzo-abril), a principios de la Primavera, cuando el mar era navegable, por lo que aliados y extranjeros podían acudir a Atenas.
Este gran festival, dedicado al dios Dioniso, y que atraía gentes de todo el orbe griego, incluso no griego, comenzaba con una procesión, donde se conducía a los animales que iban a ser sacrificados. Los jóvenes se disfrazaban de sátiros y bailaban enmascarados, mientras el coro cantaba. Una vez realizados los sacrificios se celebraban banquetes con la carne, corría el vino y la gente pasaba la noche bailando y cantando borracha por las calles, al son de arpas y flautas.
A mediados del s. VI a.C. se añadió un nuevo elemento: hasta entonces el festival incluía escenas dramáticas ritualizadas, representadas en público por un coro, pero hacia el 534 a.C. un hombre llamado Tespis mantuvo un diálogo con el coro, utilizando varias máscaras y representando diferentes papeles. Era el nacimiento del teatro griego.
Hacia el 500 a.C., las representaciones duraban casi todo el día y estaban a cargo de dos actores y el coro. Consistían en tres tragedias consecutivas (trilogías) seguidas por un drama satírico. Posteriormente, en el 486 a.C. se añadió una comedia. Estas representaciones alcanzaron una enorme popularidad y la gente acudía en masa.

Este concurso dramático, ya en época clásica, se prolongaba durante cuatro días de los cinco que duraba el festival (durante la guerra del Peloponeso se redujeron a tres) y la sesión se abría con una comedia. Generalmente se admitían tres poetas cómicos y tres trágicos en el concurso. Pero mientras cada cómico sólo representaba una comedia, el trágico presentaba cuatro obras: una Tetralogía (3 tragedias más un Drama satírico).
Originariamente las obras se representaban en el ágora, pero en la primera mitad del s. V a.C. se optó por el espacio situado a los pies de la Acrópolis, donde se formaba un auditorio natural. Poco a poco se introdujeron mejoras hasta convertirlo en el primer teatro del mundo. Se pasó, pues, de unos primeros teatros edificados con madera a los teatros de piedra, como el que se conserva en Epidauro.
El poeta que deseaba entrar en la competencia, lo solicitaba al arconte, quien, si lo aceptaba, le concedía un coro: ponía a su disposición un corego y tres actores. El deber del corego era proveer el adiestramiento, vestidos y pago al coro. La coregía era una de las litugías. Según parece también el Estado pagaba a los actores, quienes eran instruidos por el poeta mismo.
El día antes de la actuación, todos los coregos y sus equipos teatrales desfilaban ante el público. Seguidamente, diez jueces eran elegidos por sorteo, uno por cada tribu, quienes, una vez terminadas las representaciones, dictaminaban un veredicto y nombraban al ganador.
La entrada al teatro costaba dos óbolos, el equivalente a un día de salario de la gente humilde. El público estaba compuesto generalmente por hombres. Parece que las mujeres iban al teatro en el s. IV a. C., pero no está claro en qué momento del s. V a.C. empezó a permitírseles la asistencia. Entre el público se distribuían vino y dulces, y la audiencia comía y bebía durante las representaciones.